Crítica
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os relatos de Vásconez ambicionan un universo constituido por un espacio generador y desgarrado en el que la violencia, la soledad, las pasiones, el desencanto y la frustración son las notas más decisivas:
Como se puede observar son tantas las recurrencias de motivos y personajes en este complejo ámbito urbano que Vásconez imagina que sólo resta reafirmarnos en que, si por algo se puede definir su narrativa, es por el pertinaz intento de tejer ese espacio fundador en el que muchos personajes pugnan por vivir y convivir con sus tristezas y sus ilusiones fallidas, con sus odios y sus esperanzas.
             Vásconez hace gala de procedimientos de ficción y de escritura con los cuales la obra de este escritor ecuatoriano da muestras de su lucidez, de su capacidad para articular un mundo propio, a la vez que responde a una tradición, latinoamericana y ecuatoriana, y con una muy trabajada escritura que expresa una personal visión del mundo que sin duda seguirá organizándose en sus futuras ficciones.

Carmen Ruiz Barrionuevo

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ásconez hace un guiño a la modernidad. Ya no es el escritor local. Da un tratamiento discreto y profundo a los escritores referentes, ya que no se dedica a hacer gala de una erudición postiza. Subrayo su espíritu moderno, de alguien que está en la ciudad y a partir de allí mantiene un diálogo fluido y permanente con su medio.

Christopher Domínguez Michael

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a narrativa de Javier Vásconez nos sumerge en un mundo a primera vista anodino, lleno de interrogantes de diferente tamaño; enormes interrogantes que implican la vida entera y pequeñas preguntas que, sin embargo, significan esa misma vida entera para sus personajes. Los seres que encontramos en su obra se desenvuelven en un permanente exilio, interior en cuanto a su textura emocional y exterior si atendemos a su peripecia vital. Están situados siempre en una suerte de territorio a la intemperie, en una zona que difumina el sentido de su propia existencia, y en ella conviven con el miedo, con el temor a lo ajeno, sintiéndose ellos mismos ajenos a ese mundo de horror en el que sobreviven y en el que, sin embargo, encuentran su misma definición.
             En la obra de Javier Vásconez asistimos a un total cuestionamiento de los parámetros de lo literario, de los límites de la realidad y la ficción. Aspecto que responde a una escritura postmoderna que cuestiona sus propios límites y que no sólo se interroga sobre el hecho literario como transmisor de la verdad, sino que en dicha interrogación nos pone frente a las fisuras de la realidad.
             El universo narrativo de Vásconez está impregnado -desde la misma construcción de Kronz hasta las referencias temporales y espaciales- del mundo kafkiano, sus ambientes, su "atmósfera" general de oscuridad, casi maloliente, lenta siempre y evocadora hasta el escalofrío . Al igual que Kafka, Vásconez ha mostrado el absurdo, el horror en que se encuentra sumido el hombre, ya sea en Ecuador o en cualquier latitud; el hombre está siempre sometido a fuerzas que lo superan en todos los aspectos.
             El dominio en la construcción del personaje, la precisión del lenguaje para situarnos en los territorios del abismo, superan el espacio restringido del Ecuador y el estancamiento de su literatura, para proyectarse a un ámbito universal. En él, La literatura supera una vez más el marco limitador de la nacionalidad, acercándonos a través de un sostenido pulso narrativo a las claves que contienen al hombre y lo dejan a la intemperie, lo que viene a confirmar a Vásconez como uno de los autores más sólidos de la narrativa actual.
             * Es conocida la admiración hacia Kafka que siente el escritor ecuatoriano, así ha afirmado: "Kafka no es únicamente un escritor, sino un profeta de nuestra época. Es el creador del horror de nuestro siglo". En El exilio interminable , op. cit . p. 29.

Eva Guerrero

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ásconez no se pierde ningún detalle, muestra ser rigurosamente exacto, y evita el riesgo del esteticismo autosuficiente porque la mirada narrativa no exagera. Tenemos una narración confiable (que no es lo mismo que un narrador confiable) que construye un elegante edificio conceptual del cual no se ha evacuado la humanidad que sigue siendo la razón de ser de la literatura. Vásconez está profundamente interesado en los seres humanos, y en los personajes que los pueden representar en la cultura que documenta, y los sigue tan de cerca que a veces su prosa asume las propiedades de ellos. Es decir, sus personajes tienen impulsos enraizados en quienes son, en vez de motivos generados por la trama.

Wilfrido Corral

esde la opacidad radical que instituye el mal, Javier Vásconez imagina, con la devoción y paciencia que exigen la escritura, un mundo a imagen y semejanza de nuestras más ocultas y temibles pasiones;

Cristóbal Zapata


Christopher Domínguez Michael y su breve presentación de "Invitados de honor"

Thecla Teresina, visto por Fina Godoy

"El olvido no conduce a parte alguna", un ensayo escrito por Eva Guerrero sobre "Un extraño en el puerto"

Ensayo escrito por Carmen Ruiz Barrionuevo, catedrática de la Universidad de Salamanca, acerca de la obra de Javier Vásconez

Invitados de honor, visto por Cecilia Ansaldo

El viajero de Praga, ensayo de Alejandro Moreano

"La felicidad está pasada de moda", entrevista con el escritor Alejandro Querejeta

"Un fabulador exiliado en la sierra", entrevista con Orlando Pérez